LA AUTOESTIMA Y LOS NIÑOS PEQUEÑOS 1

En primer lugar hay que distinguir entre autoconcepto o autoimagen y autoestima. Ambos conceptos están muy relacionados pero no significan lo mismo. El autoconcepto es la idea que una persona tiene de sí misma y que va construyendo a lo largo de toda su vida: cómo me veo, qué hago, qué soy con respecto a los demás. La autoestima se construye a partir del autoconcepto e incluye aspectos evaluativos.: cuánto valgo, cómo me valoro a mí mismo a través del valor que los demás me devuelven. La autoestima es educable ya que depende de las interacciones del individuo con el mundo físico y social durante toda su vida y desde edades muy tempranas. Autoestima es el resultante de dividir los éxitos o logros por las pretensiones o expectativas de una persona

Ni en la escuela ni en la familia se es consciente de la importancia de la autoestima, sin embargo, es un aspecto de la personalidad muy importante para el desarrollo y la maduración personal durante toda la vida ayudando a hacer frente a los conflictos y desafíos que van apareciendo y que exigen respuestas activas.

Algunos de los aspectos que tienen relación con la autoestima:

La motivación tiene mucha relación con la autoestima. En la medida en que el individuo se considera capaz de (aprender, hacer, influir,…) se comportará de forma activa individual y socialmente, estará atento a lo que el mundo le puede ofrecer.
Hace que las personas se sientan fuertes para afrontar las situaciones difíciles que la vida les presenta, para aceptar los fracasos e intentar nuevamente superar las dificultades (resiliencia). Aspecto éste muy importante para el rendimiento académico.

Favorece las relaciones sociales positivas ya que la persona que se quiere a sí misma y se respeta, será capaz de querer y respetar a los demás. Hace que las personas asuman sus responsabilidades y sean efectivas a la hora de buscar soluciones a los conflictos. Una persona que cree en sí misma es capaz de asumir compromisos y sentir que lo que puede aportar es importante y útil.

Favorece el desarrollo de la creatividad dotando al individuo de energía espiritual. Una persona sin autoestima será conformista y sumisa, incapaz de generar ideas y fortaleza para aportar ideas de cambio del mundo que le rodea. Al hablar de sí mismo, una persona con alta autoestima se describe en términos positivos y se muestra orgullosa por sus trabajos y logros, acepta el cambio, se ajusta bien al estrés, persevera ante la frustración y puede manejar la crítica y la burla.

En las edades tempranas, hay un ámbito curricular (Conocimiento de sí mismo y autonomía personal) que está directamente relacionado con la autoestima. El objetivo es que los alumnos construyan desde su autoconocimiento una identidad positiva, que se sientan seguros de sí mismos, que se acepten y sean capaces de tomar decisiones. La escuela debe atender a la autonomía desde aspectos de autocuidado. Generalmente los niños desarrollan mayor autonomía cuando acuden a la escuela infantil ya que ésta concede gran importancia a estos aspectos.

Durante el primer año de vida, se desarrolla el vínculo seguro con los padres: el niño/la niña tiene que ir separándose sabiendo que está el adulto disponible. Esta separación implica que tiene intereses, que quiere explorar, que tiene curiosidad por el mundo que le rodea. A partir de los 8 m. estos intentos de búsqueda y exploración son fundamentales para el aprendizaje futuro. Si la relación de apego es segura, el niño/la niña sabrá que el adulto está ahí pero no le impedirá para otras búsquedas, otros intereses que le permitirán aprender.

El sentido de competencia personal (ser capaz de…) es la convicción de que se está lo suficientemente capacitado y preparado para poder hacer frente a cualquier situación que se nos presente aunque sea imprevista. Es una sensación de “poder” que se consigue de los propios conocimientos y experiencias positivas.

El niño/la niña adquiere ese sentimiento de poder cuando aprende a resolver él/ella solo/a el mayor número de problemas y conflictos. Es la consecuencia de tomar decisiones que le lleven a resultados satisfactorios, de averiguar dónde encontrar lo que necesita, de aprender a hacer uso de la situaciones y objetos que el ambiente le ofrece, de conseguir éxito en una tarea por sí mismo/a.

El ejemplo y la relación que el niño/a establece con los padres durante los primeros meses, tienen un efecto en la competencia futura de los niños/as. Les motiva a adquirir las experiencias que necesitan para poder resolver por sí mismos sus propios problemas. Hay animarlos/as a enfrentarse a riesgos y situaciones razonables y a superarse a sí mismos/as. De los padres y de las educadoras en edades tempranas depende que los niños/as consigan autonomía y autoestima.

Proteger demasiado a la niña/o no implica mayor afecto, lo importante es procurar el afecto necesario y permitirle el desarrollo de sus habilidades, permitirle experimentar y probar, cometer errores (los niños a estas edades aprenden por ensayo/error). Esto les permite adquirir valor y fortaleza para enfrentarse a diferentes situaciones en interacción con el medio. Los niños más débiles renuncian y pierden el interés si no les damos esas oportunidades.

El camino que permite el pleno desarrollo de la competencia, seguridad, motivación y autoconcepto de los niños/as es el de animarles haciéndoles ver que están capacitados para aprender y para actuar de la forma correcta si se lo proponen. La niña/o se siente capaz e independiente pero sabe que si pide ayuda los padres estarán presentes para ayudarlos en el momento oportuno. Una vez que haya tenido la iniciativa para actuar por su cuenta, el padre/la madre debe reconocer su esfuerzo y la voluntad de hacer cosas por sí mismo/a.

Los estudios demuestran que un niño seguro, con buena o alta autoestima afronta los pequeños retos y es activo, confía en sus propias ideas, acepta sus errores y se esfuerza, establece sus propias metas, muestra curiosidad, explora y permanece activo, acepta los pequeños cambios y las novedades ajustándose bien al estrés, controla la frustración y persevera en los intentos a pesar del error. Inicia actividades, establece sus propias metas, es curioso, hace preguntas e investiga, pide ayuda cuando la necesita sin sentirse débil por ello y se muestra orgulloso por sus logros.

Por el contrario, un niño con baja o poca autoestima no pide ayuda, no demuestra curiosidad o interés en explorar, prefiere quedarse fuera y mirar en lugar de participar. Es resistente a los cambios y novedades. Abandona ante cualquier error y no se esfuerza por intentarlo de nuevo. Ante una frustración no se controla y o bien cede o muestra irritación. No acepta sus propios errores y abandona. Cuando vaya creciendo no confiará en sus ideas y adolecerá de confianza para iniciar actividades o enfrentar retos. Construirá una imagen negativa de sí mismo y no se mostrará orgulloso de su trabajo , se describirá en términos negativos y no mostrará orgullo por su trabajo.

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